
Jornada de capacitación sobre ACV reunió a personal de salud en Nueva Palmira
Personal de distintas áreas de la salud participó este 5 de septiembre en Nueva Palmira de una jornada informativa y de capacitación sobre el manejo del ataque cerebrovascular (ACV), una emergencia médica en la que reconocer los síntomas y actuar rápidamente puede resultar determinante para reducir sus consecuencias.
La actividad se desarrolló en la sala de reuniones de la Policlínica Camoc y estuvo dirigida a médicos, licenciados y auxiliares de Enfermería, choferes de ambulancias y recepcionistas, según la convocatoria difundida por la organización.
El ACV ocurre de forma brusca por una alteración de los vasos sanguíneos cerebrales. Puede producirse por la obstrucción de una arteria —ACV isquémico— o por una hemorragia. En Uruguay, las autoridades sanitarias consideran al ACV una patología tiempo-dependiente: cuanto antes se reconocen los síntomas y se accede a la atención médica, mayores son las posibilidades de recibir un tratamiento oportuno y disminuir las secuelas.
Reconocer las señales y actuar de inmediato
Entre los principales signos de alerta se encuentran la desviación repentina de un lado de la cara, la pérdida súbita de fuerza en un brazo, una pierna o un lado del cuerpo y la aparición de dificultades para hablar o comprender. También pueden presentarse problemas repentinos de visión o para caminar, pérdida de equilibrio o coordinación y, con menor frecuencia, un dolor de cabeza intenso sin causa conocida.
Ante cualquiera de estas señales, la recomendación es solicitar asistencia médica de emergencia de inmediato, sin esperar a comprobar si los síntomas desaparecen. La rapidez es fundamental porque algunos tratamientos para el ACV isquémico tienen ventanas de tiempo específicas para su aplicación. El protocolo nacional contempla, por ejemplo, la trombólisis intravenosa dentro de determinados criterios clínicos y temporales.
La prevención también ocupa un lugar central. El control de la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol, junto con la actividad física, una alimentación saludable y evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, contribuyen a disminuir el riesgo cerebrovascular.
En ese contexto, instancias de capacitación como la realizada en Nueva Palmira apuntan a fortalecer el reconocimiento y la respuesta frente a una emergencia en la que cada minuto cuenta.
